Al igual que otros niños, yo solía creer en los Reyes Magos, en la Cigüeña y también en los milagros.Al pasar los años, fueron apareciendo evidencias que dibujaron a mi alrededor otra realidad: Debí reconocer que los reyes eran los padres, y rendirme ante la cruda verdad de que la cigüeña.. También eran los padres.
Sin embargo la madurez, a pesar de robarme la mayoría de mis fantasías no pudo quitarme del corazón la mejor de aquellas certezas: Los milagros si existen y la vida misma es uno de ellos..
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